De esas veces que te extraño, pero que de ti, se me queda un vago fantasma de tus palabras.
De esas veces que te extraño y te rodeo de pensamientos.
De esas veces que te extraño y no estás aquí.
De esas veces que te extraño, pero estás lejana, y eso nos amarga las palabras.
De esas veces que te extraño y siento que me haces falta.
De esas veces que te extraño y sigues perdida.
De esas veces que te extraño y te me fugas por las noches para regresar diciéndome "te quiero" en la madrugada.
De esas veces que te extraño, pero no quiero seguirte pensando
De esas veces que te extraño y te hago enojar para hacerte sonreír otra vez.
De esas veces que te extraño y no nos hace nada falta, mas que vernos.
lunes, 11 de octubre de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
Ay, nena...
Nena, por fin llegué, no me quieres hablar y te muestras fría, me das algo que no quiero oír pero que te aferras a repetírmelo.
Intento curarte y paso mis manos sobre tu cuerpo; intento de cambiar tu perspectiva y sigues igual, nena.
No me gustas así, lo olvidé. Pasaron meses y regresé. No atendí tu llamado en cuanto regresé, pero sigo a tu lado.
¿Qué más quieres que haga, nena?
Sólo tú me entiendes mis desvaríos y haces que el llamado perdido de mi voz no se sienta sin compañía.
Después de un rato, nos entendemos, ya era hora, ¿sabes?. Seguro te encanta verme preocupado por ti, amas mis reacciones a tus humores como yo te amo.
Sal ya de tus malas fuerzas y disfrutemos el día juntos, nublado, así como nos gusta a los dos; así nos desenmascaramos y volvemos a juntarnos después de este vaivén irregular.
Por fin saliste: Te encuentro nueva y cambiada. Ya hablamos el mismo lenguaje y bebemos de lo mismo.
Me encantas ya de nuevo, nena, otra vez lo lograste...
Intento curarte y paso mis manos sobre tu cuerpo; intento de cambiar tu perspectiva y sigues igual, nena.
No me gustas así, lo olvidé. Pasaron meses y regresé. No atendí tu llamado en cuanto regresé, pero sigo a tu lado.
¿Qué más quieres que haga, nena?
Sólo tú me entiendes mis desvaríos y haces que el llamado perdido de mi voz no se sienta sin compañía.
Después de un rato, nos entendemos, ya era hora, ¿sabes?. Seguro te encanta verme preocupado por ti, amas mis reacciones a tus humores como yo te amo.
Sal ya de tus malas fuerzas y disfrutemos el día juntos, nublado, así como nos gusta a los dos; así nos desenmascaramos y volvemos a juntarnos después de este vaivén irregular.
Por fin saliste: Te encuentro nueva y cambiada. Ya hablamos el mismo lenguaje y bebemos de lo mismo.
Me encantas ya de nuevo, nena, otra vez lo lograste...
viernes, 23 de julio de 2010
La inmortal tía Tula
¿Será que la Tía Tula y esa sociedad española tan conservadora que pintó de manera exquisita Miguel de Unamuno sigue vigente hoy en día?. ¿Porqué tenemos que seguir cargando ese lastre ideológico tan pesado, esas cadenas que están ancladas en nuestros familiares, políticos, empresarios y amigos? ¿Siempre tendremos ese historial familiar conservador que nos limita las acciones? ¿Tenemos que pensar todavía en una sociedad matriarcal conservadora? Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
lunes, 21 de junio de 2010
Los malpensados
Todos conocemos al menos, un malpensado
Los malpensados asumen el peor escenario político posible.
Los malpensados toman lugar junto a los no deseados políticamente hablando, siempre defienden a los nadies y a los de abajo.
Cuando ocurre la muerte de un funcionario público, con herramientas irrefutables, demuestran el complot que nadie había pensado.
El malpensado huele la polvora dañina al oír los discursos políticos del presidente y los diputados. Ya antes, muchas personas intentaron engañarlos, pero los malpensados nacen de otro malpensado, un ritual familiar que se pasa también por conocidos y amigos.
Los malpensados invaden todos los rubros posibles de la crítica: la política, los deportes y las artes.
Todos piensan mal para no sorprenderse cuando lo peor les acecha. "¿Qué te dije?" preguntan levantando su malpensamiento y enseñándote una valiosa lección.
Con el paso del tiempo, los malpensados afinan sus pensamientos y la terquedad con la que se envuelven siempre para no ceder, se vuelve persistente, casi odiable.
No es ser pesimista, es apuntarle a la realidad con la mano firme, sin dejarse de llevar por ensueños. Ser un malpensado, es ser mejor que un apático e indiferente. Los malpensados siempre estarán presentes sin importar lo que pase. Siempre habrá un malpensado que esté criticando al polítco este o al político aquel, sin descanso alguno, mientras un ojo duerme, el otro estará siempre pendiente, atando cabos, delatando al político ratero y al impostor, al empresario negligente y egoísta, al organismo falso, a los imbéciles.
Los malpensados asumen el peor escenario político posible.
Los malpensados toman lugar junto a los no deseados políticamente hablando, siempre defienden a los nadies y a los de abajo.
Cuando ocurre la muerte de un funcionario público, con herramientas irrefutables, demuestran el complot que nadie había pensado.
El malpensado huele la polvora dañina al oír los discursos políticos del presidente y los diputados. Ya antes, muchas personas intentaron engañarlos, pero los malpensados nacen de otro malpensado, un ritual familiar que se pasa también por conocidos y amigos.
Los malpensados invaden todos los rubros posibles de la crítica: la política, los deportes y las artes.
Todos piensan mal para no sorprenderse cuando lo peor les acecha. "¿Qué te dije?" preguntan levantando su malpensamiento y enseñándote una valiosa lección.
Con el paso del tiempo, los malpensados afinan sus pensamientos y la terquedad con la que se envuelven siempre para no ceder, se vuelve persistente, casi odiable.
No es ser pesimista, es apuntarle a la realidad con la mano firme, sin dejarse de llevar por ensueños. Ser un malpensado, es ser mejor que un apático e indiferente. Los malpensados siempre estarán presentes sin importar lo que pase. Siempre habrá un malpensado que esté criticando al polítco este o al político aquel, sin descanso alguno, mientras un ojo duerme, el otro estará siempre pendiente, atando cabos, delatando al político ratero y al impostor, al empresario negligente y egoísta, al organismo falso, a los imbéciles.
sábado, 19 de junio de 2010
Lo distinto
Hasta las nubes son distintas. Se vienen dibujando desde hace rato para asomar sus efectos. No es el mismo resultado que se tiene cuando se nubla en las ciudades que aman el calor; calor que te abraza y no deja en paz hasta que el agua del mar o de la regadera le ahuyenta por ratos. Las nubes de lugares más fríos y de lluvia, te ayudan a simular el ambiente intelectual para fumarte un cigarro y escribir, tocar guitarra y cantar, dormir y pensar -no en ese orden-
El sol tampoco es lo mismo. En las ciudades amantes de la estrella amarilla, te sacude de un golpe en cuanto lo sientes, la ola de calor te recorre de los pies a la cabeza, ya que ni ella misma se soporta tantos números elevados en escalas de medición. Las otras ciudades el sol es un poco más benevolente, es un Dios comprensivo y lleno de amor pero no tan lleno de calor. Le gusta recordarte quién es, su poder y su extensión de dominio, pero hasta ahí. En las otras ciudades será el mismo Dios, pero su cara cambia, se enoja y nosotros -o ellos- la pagan.
El sol tampoco es lo mismo. En las ciudades amantes de la estrella amarilla, te sacude de un golpe en cuanto lo sientes, la ola de calor te recorre de los pies a la cabeza, ya que ni ella misma se soporta tantos números elevados en escalas de medición. Las otras ciudades el sol es un poco más benevolente, es un Dios comprensivo y lleno de amor pero no tan lleno de calor. Le gusta recordarte quién es, su poder y su extensión de dominio, pero hasta ahí. En las otras ciudades será el mismo Dios, pero su cara cambia, se enoja y nosotros -o ellos- la pagan.
viernes, 4 de junio de 2010
Acidez
Hoy no tengo ganas de verte. Ojalá se te quede el recuerdo mío ausente de placeres y relleno de odios. Tengo ganas de decirte cuánto te odio y que confío en la suerte de nuestros caminos para así no verte por los próximos días. Hoy tu presencia es un súbito trepar malestares y náuseas. Hoy quiero que se abra la tierra y te caigas con ella.
El sello
Sólo te siento
cuando me pongo a gritarle tu nombre al techo
y le cuento lo que los dos sabemos
que no existe.
Intento borrarte de un golpe
sin embargo siego siendo aún el torpe
a tus placeres.
Sólo te siento
cuando me pones el rostro en el suelo;
me fumas desde afuera
para salir como tus cenizas.
Eres el filtro que se escapa del viento de tu beso
y regreso a tus labios prófugo del fuego de tu piel.
Por fin logro cortar el sello de agua de tu piel
para oler la sábana de rosas de tu cuerpo.
cuando me pongo a gritarle tu nombre al techo
y le cuento lo que los dos sabemos
que no existe.
Intento borrarte de un golpe
sin embargo siego siendo aún el torpe
a tus placeres.
Sólo te siento
cuando me pones el rostro en el suelo;
me fumas desde afuera
para salir como tus cenizas.
Eres el filtro que se escapa del viento de tu beso
y regreso a tus labios prófugo del fuego de tu piel.
Por fin logro cortar el sello de agua de tu piel
para oler la sábana de rosas de tu cuerpo.
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