Hoy no tengo ganas de verte. Ojalá se te quede el recuerdo mío ausente de placeres y relleno de odios. Tengo ganas de decirte cuánto te odio y que confío en la suerte de nuestros caminos para así no verte por los próximos días. Hoy tu presencia es un súbito trepar malestares y náuseas. Hoy quiero que se abra la tierra y te caigas con ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario